Para este sitio usé el beneficio del programa: dominio y un año de hosting gratis en WordPress.com a través de mi mentor. Lo elegí sobre todo por practicidad, no quería perder tiempo configurando servidor ni instalación manual cuando lo que en realidad me interesaba era publicar contenido y avanzar con Polyglots, no ponerme a administrar infraestructura.
Lo que más me costó fue entender que en WordPress hay dos niveles distintos de edición: el contenido normal (páginas, entradas) y la plantilla del sitio, el Site Editor. Al principio ni sabía que existía esa diferencia. Me di cuenta cuando noté que el título del sitio, arriba a la izquierda, estaba enlazado a la página “Sobre mí” en vez de a “Inicio”, porque esa era la página fijada como portada. Corregirlo significó meterme al editor de estilos globales, algo que no es nada intuitivo si nunca lo has tocado antes. También me costó bastante lograr que todas las páginas tuvieran el mismo estilo visual, porque cada una se arma por separado y hay que ir revisando bloque por bloque que todo combine.
Si tuviera que quedarme con una sola cosa que aprendí, es justo eso: contenido y plantilla son cosas distintas, y confundirlas es probablemente el error más común al empezar. Entenderlo por separado me ayudó no solo con mi sitio, sino a entender un poco mejor cómo está armado WordPress por dentro, que resulta que es exactamente lo que necesito para el trabajo de traducción que estoy haciendo con Polyglots.
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